martes, 10 de enero de 2017

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Nacho Vegas - Ciudad Vampira

Nacho Vegas - Ciudad Vampira

Vivo en la ciudad más triste que jamás
una mente triste pudo imaginar,
vivo y no concibo escapar.

Vivo en la ciudad más triste de este país,
es tan triste esta ciudad que, por aquí,
cuando alguien se ríe lo hace mal.

Y ves mujeres lobo cuando hay luna llena,
pero amanece y se mueren de pena.
Y es que así de triste es la ciudad.

Vi a gente triste en el autobús,
vi a gente triste en la avenida Schultz,
vi más gente triste en el Molinón.

Vi a gente triste y cambié de acera,
vi a gente triste en el Alimerka,
y después también me puse triste yo.

No quería hacerlo pero tú insististe
y vi tu cara triste cuando te corriste,
y es que esta tristeza es integral,
y eso está mal.

En mi edificio siempre hace frío,
creo que mis vecinos son vampiros,
ellos creen que lo soy yo.

Llamé a mis dos únicos amigos,
hoy hay otros mil que alguno habrá traído,
tenemos una única misión: ¡matar vampiros!

La tristeza se extendió entre Deva y Lois,
yo me creía muerto pero hoy sé que estoy
vivo y que concibo otro lugar.

Uno trajo estacas hechas de nogal,
otro de Duro Felguera una radial.
Saldremos esta noche a destripar...
y exigir que nos devuelvan la ciudad,
y reparar esta tristeza desde hoy.

Vivo en la ciudad más triste que jamás
un triste urbanista pudo proyectar,
hay que prender fuego a esta ciudad.

domingo, 8 de enero de 2017

La c/sanvicente larga y cambia.

Utilizar herramientas de otra manera. escolares.

Escribi la poesia y después la rompí.

Abuela no llores.

El miedo salva a la sombra y te mata la ciudad


Luis Brea:

Para aquellos que confunde un color con la verdad.

devolvernos lo que nos debeis, sabemos que lo sabeis.


el verano de la ciudad.

xiurellss


domingo, 4 de diciembre de 2016

Miriam me envia estas paginas


Pero si hasta hoy los juguetes han sido considerados como creaciones para el niño, si no del ni, el jugar sigue considerandose desde el punto de vista del adulto, y teniéndose casi exclusivamente como un ejercicio de imitación del mundo del adulto. Es innegable que se necesitaba este libro de Gröber para reavivar la teoría del juego, que por estos lares no se había abordado desde los tiempos que Karl Groos publicara, en 1899, su importante obra Spiele de Menschen ( Juegos de los hombre). Toda nueva teoría debería tener en cuenta ese ¨gestaltismo de los gestos lúdicos¨gestos de los que recientemente ( el 18 de mayo de 1928) Willy Haas ha sellado los tres más importantes; primero: el gato y el ratón ( todos los juegos de persecución) ; segundo: la hembra que defiende el nido ( por ejemplo: el portero de futbol, el tenista); tercero: la pelea entre dos animales por la presa, el hueso, el objeto sexual ( la pelota de futbol, el polo, etcétera ). Debería investigar, también , la enigmática dualidad de aro y palo, peonza y látigo, pelota y paleta, el magnetismo originado entre ambas partes. Probablemente las conclusiones ser´tan como sigue: antes de trascendernos a través del amor y de la vida y d los ritmos a menudo extraños de otro ser humano, experimentamos como ritmos básicos que se manifiestan en las formas más simples a través de esos juegos con cosas inanimadas. O mejor dicho, esos ritmos son los que nos permiten conocernos a nosotros mismos.
Por ultimo, semejante estudio tendría que profundizar en la gran ley que rige todas las reglas y ritmos del mundo de los juegos: la ley de la repetición. Sabemos que para el niño el alma del juego radica en eso, que nada lo hace más feliz que el ¿ otra vez!. El oscuro afán de reiterado no es menos poderoso ni menos astuto en el juego, que el impulso sexual en el amor. No en vano creía Freud haber descubierto en él un ¨más allá del principio del placeres efecto, toda vivencia profunda busca insaciablemente hasta el final, repetición y retorno, busca el  restablecimiento de la situación primitiva en la cual se originó. ¨Todo podría lograrse a la perfección, si las cosas pudieran realizarse dos veces¨; el niño procede de acuerdo con este verso de Goethe. Pero para él no han de ser dos las veces, sino una y otra vez, cien, mil veces. Esto no sólo es el modo de dominar experiencias primitivamente terroríficas mediante el embotamiento, la provocación traviesa, la parodia, sino también la de gozar una y otra vez, y del modo más intenso, de triunfos y victorias. El adulto libera su corazón del temor y disfruta nuevamente de su dicha, cuando habla de ellos. El niño recrea, vuelve a empezar. La esencia del jugar no es un ¨Hacer como... sino una ¨hacer una y otra vez¨ la transformación de la vivencia más emocionante en un hábito.

Porque el juego, y ninguna otra cosa, es la partera de todo hábito. Comer, dormir, vestirse, lavarse, tienen que inculcarse al pequeño en forma de juego, al ritmo que marcan las canciones infantiles. EL habito entra en la vida como el juego; en él, aun en sus formas más rígidas, perdura una pizca de juego hasta el final. Formas irreconocibles, petrificadas, d nuestra primera dicha, de nuestro primer horro, eso son los hábitos. Aun el más árido de los pedantes juega, sin saberlo, en forma de pueril, y no infantil; cuanto más pueril, mas pedante, pues corre que olvida sus propios juegos. Para el pedante un libro como el que nos ocupa resultará irrelevante. Para el resto de los humanos se aplica aquello que dice un poeta moderno: cada hombre tiene una imagen por la que renunciaría al mundo. ¿ cuantos no la buscarían en una vieja caja de juguetes?

martes, 20 de septiembre de 2016

Los Verdugos









VIVA RAJOI


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